Supervivientes: Saray regresa conciliadora al lado salvaje

Share on FacebookTweet about this on TwitterShare on Google+Share on LinkedInPin on PinterestShare on TumblrEmail this to someonePrint this page

 

logo-supervivientes-2018

En Supervivientes: Tierra de Nadie, hemos visto el regreso de una Saray dispuesta a hacer “borrón y cuenta nueva”.

Empezó el programa con Alejandro Albalá anunciando, alborozado, que ya se ha divorciado de Chabelita.

Como era de esperar, el regreso de Saray fue recibido con enorme júbilo y entusiasmo. Sólo Raquel Mosquera y Logan se alegraron de verla. Mª Jesús no pudo por menos de expresar su descontento “con lo bien que estábamos” y recordó que Saray hace la vida imposible a todos “es una pesadilla” y que crea un ambiente horrible “es la vergüenza de toda su etnia”.

Saray ha llegado conciliadora y con intención de hacer “borrón y cuenta nueva” pero ni Fernando ni Mª Jesús están por la labor. Tampoco Joao está muy dispuesto, pero comenta que hablarle, sí le hablará, pero nada más.

Raquel discute con Mª Jesús porque cree que la están tratando de manera condescendiente, en sus propias palabras, como si fuera tonta. Pero, la que sigue sin saber controlarse y pasándose veinte pueblos es Romina, que no se le ocurre otra cosa que meterse en la discusión y llamar “loca” a Raquel. Golpe bajo donde los haya. Siguió, ya en frío, llamándole “Raquel mosca muerta” y diciéndole que se le ha caído la careta, que la gente creía que era buenita y que ya están viendo lo mala persona que es. Vamos, de juzgado de guardia.

Maite cree que a Raquel Mosquera, que iba de buena, se le han subido los aires tras salvarse de la expulsión.

Antes de irse, Adrián discutió con Francisco, porque quiere construir, con la ayuda de Alberto Isla, un muro de contención, un rompeolas, para que no se les moje el refugio, y lo hace bien prontito por la mañana, tirando las piedras por una cuesta. La verdad es que todos coinciden en que esa construcción tiene poco sentido y aún menos futuro.

La que sigue muy desanimada y pidiendo que no la salven, es María Lapiedra.

Para desengrasar un poco, llega la prueba de recompensa. Se trata de adivinar una canción que el compañero tararea con la cabeza dentro de una urna con agua. Raquel y Saray ganan un platito de arroz con bacalao, Romina y Logan, un donuts, Mª Jesús y Fernando, una alita de pollo, y Joao, que estaba sólo porque eran impares, ha conseguido que Jorge Javier acertase la canción, así que el vidente se ha llevado una media noche con jamón de york.

En el lado civilizado, con dificultades, Alberto Isla adivina “Se me enamora el alma” interpretada por Sergio y ganan un poco de pollo, Sofía y María Lapiedra ganan un bol de gazpacho, y Francisco e Isabel ganan un bollo de pan y una copa de vino.

Parece que la relación entre Sofía y Logan ha dado un paso adelante. El chico, que parecía más parado, se ha decidido por fin y le ha dibujado un corazón en la arena con la S de Sofía. Ella se ha derretido y se han dado un beso. Alejandro Albalá tiene más ganas que nunca de dejarle las cosas claras a la joven.

Ojo porque Fernando también le ha dibujado un corazón a Maite para que lo vea desde la plataforma y ella no ha podido contener las lágrimas. Ha asegurado que su amor es muy fuerte.

¿Logrará Saray mejorar su relación con sus compañeros? ¿Es tan fuerte como parece el carácter de Raquel Mosquera? ¿Volverá a sacar su agresividad verbal Romina? ¿Se arrepentirá Sofía de su tonteo con Logan cuando vea a Alejandro?

Sea como sea… ¡Qué ganas de que llegue la unificación!!

 

 

Comentar

Comentarios