“Conexión Samanta” acompaña a las víctimas de la burbuja inmobiliaria

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Familias que no pueden hacer frente a los pagos de la hipoteca, retrasos en las entregas de viviendas pagadas y más de un sueño de futuro roto son sólo tres de las circunstancias que rodean al estallido de la burbuja inmobiliaria en España. Para desvelar las claves de la caída del mercado inmobiliario en nuestro país y analizar las consecuencias que está teniendo en la vida directa de muchas familias, la periodista Samanta Villar ha sido testigo del día a día de varios afectados y ha hablado con expertos para intentar comprender mejor la situación, en “Conexión Samanta: víctimas de la burbuja inmobiliaria”, nueva entrega del programa presentado por Samanta Villar que Cuatro emitirá este jueves 29 de noviembre, a las 00:30 horas.

Una comunidad decidida a impedir un desahucio y la felicidad de una pareja a punto de recibir su vivienda

Magnolia, de 35 años, y su marido viven con sus dos hijos, de seis y dos años, en un piso de Cierza (Murcia). Ambos esperan a que se ejecute de manera inminente el desahucio, ya que están en paro y llevan cinco años sin pagar la hipoteca de 90.000 euros que pidieron para comprar su vivienda. El matrimonio afronta esta situación con el apoyo del párroco del pueblo, Joaquín, quien colabora con la Plataforma de Afectados por la Hipoteca. La periodista Samanta Villar vive junto a ellos las horas previas al desalojo de su vivienda y es testigo del empeño y de los esfuerzos de los vecinos de Magnolia para tratar de impedirlo.

Por su parte, Luis y Merce llevan seis meses sin poder hacer frente al pago de la hipoteca. Ambos compraron su vivienda en 2007, cuando trabajaban y ganaban un buen sueldo. Pero ahora la situación ha cambiado: Luis está en paro y la nómina de Merce ha bajado mucho. Por ello, a pesar de haber decidido irse a vivir fuera de España con su hijo pequeño para labrarse un futuro mejor, no pueden emprender una nueva vida porque el banco les exige el pago de una deuda de 248.000 euros. Para solventar esta situación, están tratando de conseguir la fórmula de dación en pago, es decir, poder entregar su casa a cambio de que les condonen la deuda. Samanta Villar les acompaña a Vigo en su intento de ser recibidos por la cúpula de Novagalicia, el banco que gestiona su hipoteca.

Una situación muy diferente es la que viven Jorge y su novia Soraya, que decidieron comprarse una casa en 2005 en el barrio Arcosur de Zaragoza con la promesa de que podrían disfrutar de ella en 2010. Tras ver cómo se desmoronaba su sueño y llevar pagando su vivienda durante más de siete años, la pareja se encuentra a tan sólo cinco días de recibir las llaves de su nuevo hogar.

El caso de Arcosur es sólo un ejemplo de lo que ha sucedido en el mercado inmobiliario español. El proyecto inicial nació en 2004 con la previsión de crear 24.000 nuevas viviendas. Sin embargo, ocho años después, se va a proceder a la entrega de las primeras 600 casas.

Bancos sometidos a la inercia del mercado

Los afectados por todas estas situaciones buscan respuestas y una vía para solventar sus problemas. Para encontrarla, Samanta Villar ha entrevistado a José Fernando Sánchez Bódalo, que fue uno de los consejeros de Caja Castilla-La Mancha, la primera caja intervenida por el Banco de España durante el periodo del boom inmobiliario. Sánchez Bódalo resume así la evolución de la burbuja: “había mucho dinero en los mercados y las cajas acudíamos a los mercados para pedir dinero y prestarlo. Todo el mundo ganaba porque todo se vendía, todo se compraba y cada año valía más, por tanto todo el mundo ganaba con las plusvalías. En algún momento, nos planteamos empezar a trabajar en otros sectores, pero realmente no había. Quien tenía dinero quería invertir en la construcción porque era donde se ganaba”. En opinión de Sánchez Bódalo, bancos y cajas se dejaron llevar por la inercia del mercado. “Estábamos en el mercado y no nos paró nadie. Nos paró la realidad, pero esto es como parar un tren, es muy difícil. Necesitas mucho kilómetros para pararlo”.

Samanta Villar también ha hablado con Pedro Luis Viguer, juez decano de Valencia, y Maria Josep Feliu, jueza decana de Barcelona, quienes han explicado la labor que están haciendo para lograr que se humanice la ley en torno a las ejecuciones hipotecarias. A juicio de Viguer, las ejecuciones hipotecarias son medidas “muy duras”, pero los jueces no pueden negarse a realizarlas, aunque no estén de acuerdo con ellas. “Estamos sometidos al imperio de la ley. Eso no significa que estemos ciegos, sordos y mudos, declara Viguer, autor del informe “Propuestas en materia de endeudamiento familiar y consecuencias de la ejecución hipotecaria”, un documento en el que se denuncia los abusos del sistema de desahucios y se proponen importantes reformas.

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