Esta noche, comienza la segunda temporada de “Pesadilla en la cocina”

Share on FacebookTweet about this on TwitterShare on Google+Share on LinkedInPin on PinterestShare on TumblrEmail this to someonePrint this page

Hoy jueves 9 de mayo, a las 22:30 horas en laSexta, Alberto Chicote inicia la segunda temporada de Pesadilla en la cocina en un restaurante asiático, el Katay, gobernado por dos jóvenes amigos sin ninguna experiencia, muchas pretensiones y demasiadas rencillas personales a sus espaldas.

El chef comienza así su nueva andadura en el programa con una de sus especialidades, la cocina asiática, con la que disfrutará y sufrirá a partes iguales. Ubicado en una zona de alto nivel adquisitivo de la provincia de Sevilla, el Katay nació como un sofisticado restaurante que podía convertirse en centro de reunión y ocio de celebridades, futbolistas y gente de clase acomodada. Sus socios pensaron primero en montar juntos una tienda de ropa pero tras pensarlo mucho se decidieron por un restaurante. Sin embargo, no repararon en su nula experiencia en restauración. Tampoco en que el hecho de contratar a cocineros chinos -que apenas hablan castellano- hace imposible la comunicación y puede acarrear un problema a corto plazo. Un cúmulo de decisiones desacertadas que terminó por hacer fracasar el sueño de dos jóvenes que parecían estar en un juego en lugar de ejerciendo una profesión seria.

Demasiadas pretensiones para un restaurante regentado por dos amigos sin experiencia

Tomares, en la provincia de Sevilla, es el municipio con la renta per cápita más alta de Andalucía. Urbanizaciones de lujo, campos de golf y un alto nivel adquisitivo parecen el escenario perfecto para el Katay, un sofisticado restaurante asiático abierto por dos socios y amigos, Baldo y Giovani, hace menos de un año. Pero la torpe dirección de estos socios con pretensiones y sin experiencia ha llevado al Katay a la ruina en tan sólo unos meses.

En el restaurante se acumulan los problemas, empezando por una cocina sin comunicación. A esto se le suma un servicio ineficaz y la poca implicaciones de uno de los socios, Baldo, que parece en constante estado de “ausencia”. Las pérdidas económicas han disparado la tensión entre los socios, que tienen una perspectiva completamente diferente sobre la inversión de cada uno de ellos en el local.

A raíz del fracaso del negocio, la relación entre Baldo y Giovani comienza a resentirse a una velocidad de vértigo y cuando Alberto Chicote empieza a indagar para tratar de comprender el problema del restaurante la realidad no tarda en salir a la luz: uno de los socios no está siendo sincero con el otro.

Comentar

Comentarios